CÁRCELES: “A los psicópatas les da igual desmembrar una gallina o una persona”

Foto: SHUTTERSTOCK.

Consultada sobre las sanguinarias imágenes de los asesinatos cometidos durante los motines en cuatro cárceles del país, y que fueron difundidas a través de las redes sociales, la psiquiatra Julieta Sagnay, dijo que estos actos no son sino una muestra de la psicopatía que es una característica de los carcelarios.

Agregó, en conversación con Reporte Ecuador, que lo ocurrido el martes es reflejo del fallido sistema penitenciario en el Ecuador que no ha “perfilado” los trastornos de personalidad que tienen los delincuentes recluidos en esos establecimientos.

Sagnay explicó que, si bien la psicopatía favorece el cometer un delito, no lo condiciona. ¿Qué quiere decir esto? Que no todo psicópata va a cometer un crimen, y para esto es que se necesita perfilar. “Si hubiera un buen perfil psicológico, estos delincuentes no estuvieran agrupados ni tuvieran la facilidad de cometer esos actos violentos que pudimos observar en las noticias”, comentó.

Entonces, en los centros penitenciarios del país, hay psicópatas carcelarios que tienden a cometer actos violentos, muy graves, dirigidos a hacer daño deliberado contra otra persona y por ello tienen mal pronóstico psicosocial, es decir, no se van a rehabilitar.

Estos internos son los que el Hare’s Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R; Hare, 1991, 2003) cataloga como el nivel 2 dentro, de tres, que no tienen remordimientos, tienen nula empatía y nula conciencia, No tienen sentimientos de culpa. El afecto para ellos es superficial, son insensibles, no aceptan la responsabilidad de sus propias acciones, es decir, ellos, los que el martes cometieron esos desmembramientos en las cárceles, ven como “algo normal” lo que hicieron.

Se van a justificar siempre, diciendo que lo que hicieron fue por un acto de justicia”, explicó.

Las consecuencias de no perfilar psicológicamente a las personas privadas de libertad (PPL) es que tienen libre albedrío para influir sobre otros reos, como se vio en las imágenes macabras del degollamiento de un reo o la exhibición del corazón latiendo de otro asesinado. Todos celebraban a todos.

Si no hay un tratamiento psicológico y psiquiátrico que sirva para identificar este trastorno de personalidad, es casi que imposible la reinserción de las PPL en la sociedad.

Además, la doctora Sagnay indicó que lo que más llamó la atención es que “el martes vimos un grupo grande de personas con este trastorno de personalidad que no demostraron la más mínima empatía ni dolor por lo que estaban haciendo”.

¿Es salvajismo eso que vimos en las imágenes? Le preguntamos. “ No lo ven como salvajismo, ellos no tienen sentimientos ni emociones. Ellos tienen anomalías a nivel cerebral. Saben lo que hacen, pero no sienten ninguna emoción al respecto. Nosotros, en cambio, sí tenemos esa parte de la amígdala cerebral que es donde está el miedo, la amenaza, la culpa, nosotros la tenemos activada y reaccionamos ante un hecho así, pero ellos no, ellos hicieron como si estuvieran descuartizando una gallina. Les da lo mismo”.

PSICÓPATAS EN LAS REDES

Pero lo que también llamó la atención de la doctora Sagnay es que en las redes sociales muchas personas también evidenciaban su parte psicopática cuando pedían, por ejemplo, la pena de muerte para estos asesinos, o expresaban su rabia y agresividad.

Desde allí estás observando que son personas impulsivas, que no hay un filtro, que no miden las consecuencias, que expresan sus rasgos psicopáticos. Los rasgos no son iguales a los trastornos”, aclaró.

MARAS

El nivel de violencia visto tras los espeluznantes enfrentamientos que han dejado hasta el momento 79 muertos en cuatro centros penitenciarios del Ecuador es inédito. Ya anteriormente se había observado en la Penitenciaría del Litoral cómo varios reclusos ‘peloteaban’ con la cabeza desmembrada de uno de sus rivales.

Sin embargo, lo que se vio el martes 23 de febrero sobrepasó los límites. La sociedad ecuatoriana ha reaccionado horrorizada por hechos de esta magnitud que solo se habían visto entre las pandillas centroamericanas, entre ellas la mara Salvatrucha. Un caso sanguinario se dio en Washington, Estados Unidos, donde en 2017 un hombre fue apuñalado por cien ocasiones antes de ser decapitado y desmembrado su corazón. Unos 10 miembros de la M-13 habrían cometido el crimen. La Policía capturó a uno de los autores materiales, como informó en esa ocasión la BBC.

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